El norte de Potosí es una de las zonas más pobres de Bolivia, país que es a su vez uno de los menos desarrollados de Sudamérica. El clima y el terreno del altiplano son duros. Las comunidades están aisladas geográfica, social y económicamente y carecen de apoyo gubernamental. La agricultura de subsistencia es la principal fuente de sustento, pero la seguridad alimentaria se ve amenazada por prácticas de gestión del suelo que se han vuelto insostenibles. La práctica de cultivar más leguminosas ofrece un conjunto de beneficios potenciales a los empobrecidos agricultores del norte de Potosí. Algunos de estos beneficios son la mejora de la productividad y la sostenibilidad agrícolas, mejores ingresos y medios de subsistencia, y una mejor nutrición. Las leguminosas contribuyen a la fertilidad del suelo mediante la fijación biológica del nitrógeno y la prevención de la erosión, que son las dos estrategias locales más importantes para mejorar la fertilidad del suelo. En asociación con los cereales y con las gramíneas forrajeras, las leguminosas pueden aportar ambos beneficios en forma de abonos verdes o cultivos de cobertura, barreras vivas, barbechos gestionados con forrajes y un mayor uso de leguminosas de grano en la rotación de cultivos. Además, los forrajes de leguminosas pueden mejorar la productividad animal, y los granos de leguminosas suelen contener grasas y proteínas de alta calidad para mejorar la nutrición y la salud humanas. El área total del proyecto incluirá a 45 comunidades con más de 5 175 habitantes, que abarcan tres zonas de altitud. El proyecto busca hacer frente a tres desafíos que se relacionan entre sí: los altos niveles de pobreza extrema, inseguridad alimentaria y malnutrición, la disminución de la fertilidad del suelo y de la productividad agrícola y la falta de mecanismos institucionales que pongan en contacto a los agricultores locales con el apoyo técnico y de otro tipo que sea adecuado para hacer frente a estas necesidades. El equipo del proyecto incluye un grupo diverso de organizaciones con una gama complementaria de conocimientos y habilidades en la ciencia y la práctica del desarrollo agrícola sostenible. Las actividades propuestas incluyen una buena combinación de investigación y desarrollo. El proyecto se beneficiará de otras actividades del programa Vecinos Mundiales, incluidas las que abordan temas relacionados con la salud. Se identificarán estrategias que, sumadas al aumento de la productividad de los cultivos, permitan a las familias alcanzar la seguridad alimentaria mediante una mejor utilización de las legumbres en la dieta familiar. Los estudios demuestran que los proyectos agrícolas han tenido mejores repercusiones en la seguridad alimentaria cuando, además de aumentar el rendimiento de los cultivos, se ha invertido en el capital humano a través de la educación nutricional. El proyecto empoderará a los campesinos como investigadores capacitando a miembros de las comunidades para que actúen a su vez como agricultores capacitadores (“promotores”) y como miembros de grupos de mujeres (“clubes de madres”). Vecinos Mundiales tiene mucha experiencia con este enfoque, el cual han utilizado con éxito en su labor agrícola y de salud en la región. El proyecto fortalecerá las redes institucionales de agricultores, las organizaciones locales y las entidades de investigación. El objetivo es formar un equipo sostenible que siga respondiendo a la evolución de las necesidades locales en materia de producción agrícola y seguridad alimentaria una vez finalizado el tiempo de realización del proyecto. Los objetivos del proyecto son: 1) capacitar a los actores locales para que identifiquen opciones que permitan ampliar el papel de los abonos verdes, los forrajes y las leguminosas de grano en las rotaciones de cultivos que impactan positivamente la salud del suelo y la capacidad productiva de las familias. Con los ensayos de campo comunitarios ellos esperan identificar dos o más especies de abonos verdes y forrajes y dos o más variedades de cultivos de leguminosas en grano que se adapten a la zona. 2) crear capacidad local de innovación agrícola que mejore la salud del suelo y contribuya a sistemas alimentarios más sostenibles y productivos. Específicamente, esto incluye el fortalecimiento de las organizaciones de base comunitaria como diseñadoras e implementadoras de los procesos de desarrollo local para la seguridad alimentaria. 3) mejorar la nutrición materna e infantil con una serie de actividades basadas en la mayor productividad de los cultivos a partir de la investigación participativa sobre las legumbres en la rotación de los cultivos.